Nuestro mundo se encuentra asediado por las crisis: estallan los conflictos, hay cada vez más desastres climáticos y se está produciendo un número histórico de desplazamientos, y en muchos casos las niñas son las que pagan el precio más alto.
Cuando se producen crisis se disparan la violencia sexual y la mortalidad materna. La tasa de matrimonio infantil en situaciones de fragilidad es casi dos veces superior al promedio mundial. Las niñas se ven sistemáticamente excluidas de decisiones que determinarán el curso de su vida.
No obstante, como nos recuerda el tema de este año, las niñas también lideran las soluciones. En todas partes las niñas están impulsando movimientos por la justicia de género, la educación, el cambio climático y mucho más.
Insto a las autoridades decisorias de todo el mundo a que reconozcan el poder de las niñas y las apoyen.
Atiendan sus demandas, den prioridad a sus derechos, e inviertan en oportunidades para ellas, no solo porque es lo correcto, sino porque resulta esencial para una sociedad pacífica y próspera.
Todas las niñas, de todas partes, merecen igualdad, oportunidades y dignidad. En este Día Internacional de la Niña, comprometámonos a construir un mundo mejor para ellas.