Impulsando la resiliencia en Venezuela: Entrega de asistencia esencial a las comunidades afectadas por los terremotos
La sinergia ha permitido brindar una asistencia oportuna, coordinada y centrada en las personas.
El 24 de junio, la tierra tembló en Venezuela y, en menos de un minuto, la vida de miles de familias cambió para siempre. Hasta el 17 de agosto, las autoridades informaron de más de 6.509 personas fallecidas, 16.740 heridas y casi 18.000 personas que perdieron sus hogares. Dos meses después, muchas familias siguen buscando entre los escombros de sus viviendas a familiares desaparecidos, pertenencias personales y una manera de reconstruir sus vidas.
En las primeras horas tras los terremotos, los vecinos se convirtieron en los primeros en responder a la emergencia. Las comunidades y voluntarios locales brindaron apoyo a los y las sobrevivientes, compartieron lo poco que tenían y ayudaron a rescatar a quienes habían quedado atrapados bajo los escombros. Fue una poderosa muestra de solidaridad en un momento en que cada minuto era crucial. Para sostener estos esfuerzos, las organizaciones humanitarias que ya estaban presentes en Venezuela ampliaron rápidamente sus operaciones, trabajando junto con las autoridades y las comunidades locales para apoyar a las familias afectadas.
Respuesta humanitaria en las primeras horas
Inmediatamente después de los terremotos y a solicitud de las autoridades venezolanas, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) activó su mecanismo internacional de coordinación de búsqueda y rescate para reforzar las labores de emergencia en las zonas más afectadas por los sismos.
Durante los primeros días de la emergencia, 71 equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano (USAR, por sus siglas en inglés), provenientes de 31 países, llegaron a Venezuela. Estos equipos trabajaron junto con los organismos nacionales y locales de respuesta en una carrera contrarreloj para localizar y rescatar a las personas que habían quedado atrapadas bajo estructuras colapsadas.
Sumándose a esta respuesta de emergencia, las agencias de las Naciones Unidas y sus socios humanitarios se desplegaron durante las primeras 72 horas para realizar evaluaciones rápidas de necesidades y apoyar los esfuerzos liderados por las autoridades nacionales y locales. Estas evaluaciones permitieron identificar las necesidades más urgentes de las familias que habían perdido sus hogares, sus medios de vida y el acceso a servicios esenciales. Gracias a estas acciones iniciales, más de 80 organizaciones han llevado a cabo más de 7.000 actividades humanitarias en 14 estados, llegando a más de 304.000 personas.
A medida que las operaciones de respuesta pasaron gradualmente de labores de búsqueda y rescate a la fase de recuperación, las autoridades establecieron varios campamentos transitorios para brindar a las familias un espacio seguro donde comenzar a reconstruir sus vidas. Un mes después, estos campamentos cuentan con hileras de carpas donde las familias se han reunido nuevamente y han iniciado el largo camino hacia la recuperación.
En estos lugares, las organizaciones humanitarias proporcionan diariamente asistencia alimentaria, atención médica, acceso a agua potable segura y servicios de saneamiento e higiene. Las familias reciben alojamiento temporal, servicios de protección, apoyo para la prevención y respuesta a la violencia de género, asistencia nutricional y educativa, además de atención psicosocial y apoyo para la recuperación temprana.
Esta respuesta rápida y coordinada fue posible porque las organizaciones humanitarias ya venían trabajando en Venezuela desde 2019. La labor sostenida en el país dio lugar a una sólida estructura humanitaria que reúne a agencias de las Naciones Unidas y a socios internacionales y locales, así como a mecanismos de coordinación previamente establecidos que permitieron movilizar y ampliar la asistencia con rapidez cuando las comunidades más lo necesitaban.
Una comida, una certeza
La seguridad alimentaria sigue siendo una de las principales prioridades humanitarias en toda emergencia. Tras la activación de la respuesta interagencial, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) puso en marcha una serie de evaluaciones durante las primeras 72 horas de la emergencia en más de 80 comunidades de los siete estados más afectados. Estas evaluaciones orientaron la respuesta a partir de indicadores relacionados con el acceso a los alimentos, el funcionamiento de los mercados, las cadenas de suministro y los riesgos de protección.
Con base en los resultados obtenidos, WFP ha adaptado su asistencia mediante cuatro modalidades ajustadas a las diversas necesidades de las comunidades afectadas. Esto incluye comidas calientes para las personas que permanecen en campamentos transitorios, así como raciones listas para consumir para quienes no tienen acceso a instalaciones para cocinar.
Las familias cuyas viviendas siguen siendo habitables, pero cuyos medios de vida y acceso a los mercados locales se han visto afectados, reciben canastas de alimentos familiares para ayudarles a cubrir sus necesidades nutricionales básicas. En las zonas donde los mercados continúan funcionando, los cupones electrónicos precargados permiten a las familias adquirir alimentos y otros artículos esenciales según sus necesidades específicas, contribuyendo a restablecer un sentido de dignidad y capacidad de elección durante el proceso de recuperación.
Hasta la fecha, WFP ha llegado a más de 300.000 personas a través de estas cuatro modalidades de asistencia.
Distribución de comidas calientes en campamentos transitorios
Para Enni*, madre de un niño de ocho años y sobreviviente de los terremotos en La Guaira, cada día está marcado por la incertidumbre y el dolor. Después de haber tenido apenas 30 segundos para escapar de los terremotos y perder todo lo que poseía, Enni y su hijo, Moisés, se encuentran entre las más de 24.000 personas reubicadas en uno de los 107 campamentos de transición establecidos por el Gobierno en La Guaira, Caracas, Miranda y Aragua, en coordinación con agencias de las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias.
Mientras enfrenta la incertidumbre que sigue a una emergencia tan repentina, Enni se concentra en mantener a Moisés seguro y bien atendido, un día a la vez.
Sin embargo, hay algo con lo que Enni sí puede contar, y eso le brinda tranquilidad: dos comidas calientes al día proporcionadas por WFP en coordinación con el Gobierno de Venezuela, otras agencias de las Naciones Unidas y socios humanitarios.
“En este momento, simplemente me siento acompañada y segura”, afirma Enni. “Encuentro cierta sensación de estabilidad a mi alrededor, rodeada de organizaciones que se están ocupando de la alimentación, la protección y el bienestar de mi hijo”, describe Enni, aun cuando el futuro sigue siendo incierto.
El poder de las sinergias: las ONG internacionales y los socios locales en la primera línea de la asistencia humanitaria
La respuesta humanitaria en Venezuela ha demostrado el valor de la colaboración entre las agencias de las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales y los socios locales que trabajan directamente con las comunidades afectadas. Esta sinergia ha permitido brindar una asistencia oportuna, coordinada y centrada en las personas. Socios de WFP como World Vision y Tinta Violeta han estado en la primera línea de la respuesta, apoyando la provisión de asistencia alimentaria esencial a las familias afectadas por la emergencia.
“Las familias a las que hemos llegado han expresado una profunda gratitud y alivio. Después de sobrevivir a una tragedia tan enorme, tener la certeza de que pueden satisfacer una necesidad básica como la alimentación les brinda una sensación de seguridad y protección”, explica María Gabriela Ceballos, coordinadora de área de World Vision Venezuela.
Este esfuerzo coordinado entre las agencias de la ONU y las organizaciones humanitarias va mucho más allá de la distribución de ayuda. Los equipos de respuesta contribuyen a garantizar que la asistencia se entregue de una manera que preserve la dignidad, el bienestar y los derechos de las personas afectadas, teniendo los principios humanitarios como base de cada acción.
Los meses venideros para las comunidades afectadas
Cada día, Enni se concentra en cuidar de su hijo, asegurándose de que coma, duerma seguro y pueda encontrar momentos de normalidad en medio de la incertidumbre.
Pero, al igual que miles de otras familias, aún no sabe cuándo podrá regresar a su hogar ni cuánto tiempo tomará la recuperación.
Aunque los titulares han comenzado a desaparecer, los sobrevivientes en Venezuela siguen necesitando apoyo urgente.
Los terremotos afectaron a un país donde casi 8 millones de personas ya requerían asistencia humanitaria antes del desastre. Ahora, las necesidades han aumentado y las organizaciones humanitarias enfrentan nuevos desafíos para responder de manera eficaz al nuevo contexto.
Para Vanessa May, Jefa de Oficina de OCHA en Venezuela, la respuesta ha evolucionado desde los esfuerzos inmediatos de rescate hacia un apoyo sostenido a largo plazo.
“La primera fase de la respuesta fue fundamental para salvar vidas, pero las familias afectadas perdieron mucho más que sus hogares; perdieron sus escuelas, sus medios de vida y sus hospitales”, afirma. “Restablecer los servicios esenciales es urgente para que las comunidades puedan comenzar a recuperarse. Por eso no debemos olvidar a Venezuela en los próximos meses”.
La solidaridad internacional ha respaldado activamente los esfuerzos de respuesta nacional. Parte de la respuesta ha sido financiada a través del Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF) y del Fondo Humanitario de Venezuela (FHV), con el apoyo de Alemania, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Irlanda, Noruega, el Reino Unido, la República de Corea, Rumania, Suecia, Suiza, la Unión Europea y contribuciones privadas. La respuesta de WFP ha sido financiada mediante contribuciones de Canadá, Estados Unidos, Italia, Japón, Liechtenstein y Suecia.
Para atender las crecientes necesidades, el Equipo Humanitario de País, integrado por agencias de las Naciones Unidas y organizaciones humanitarias, publicó una adenda al Plan de Respuesta Humanitaria, solicitando 299 millones de dólares adicionales para ampliar la asistencia a 1,3 millones de personas durante los próximos seis meses. Sumado al Plan de Respuesta Humanitaria vigente, los requerimientos totales ascienden ahora a 931 millones de dólares para llegar a 6,2 millones de personas en todo el país.
Done ahora para ayudar a restablecer los servicios esenciales en las comunidades que más lo necesitan, a través de socios confiables que trabajan en coordinación con organizaciones locales:
- Done para la ayuda de emergencia en Venezuela
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