La FAO y el Banco Alimentar de Venezuela impulsarán la reducción de pérdidas de alimentos
29 septiembre 2026
La Organización de las Naciones Unidas declaró al 29 de septiembre el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, con el propósito de impulsar medidas (individuales y colectivas) que contribuyan a garantizar la seguridad alimentaria y nutricional
Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) confirman la necesidad de disminuir la pérdida y desperdicios de alimentos: Una de cada once personas en el mundo padece hambre; 13 % de los alimentos producidos a nivel global se pierde entre la cosecha y la venta minorista, y alrededor de 19 % de la producción total de alimentos en el planeta se desperdician en hogares y comercios.
Estas cifras evidencian que es prioritario tomar medidas para atajar el problema y garantizar un mundo con seguridad alimentaria, ahora y en el futuro. FAO Venezuela, consciente de la urgencia de reducir la pérdida y desperdicios de alimentos, tiene en marcha un acuerdo con el Banco Alimentar de Venezuela (BAV), una organización sin fines de lucro presente en el país desde 2024, dedicada a rescatar de supermercados y restaurantes alimentos aptos para el consumo, para ser redistribuidos en instituciones sociales como orfanatos, ancianatos y hospitales.
El convenio entre la FAO y BAV se enmarca en las acciones que emprendió la FAO para ayudar a las personas que perdieron sus hogares a consecuencia del doblete sísmico del pasado 24 de junio; y tiene como principal propósito fortalecer capacidades para la gestión segura y eficiente de alimentos, para procurar la reducción de pérdidas y desperdicios, inocuidad, recepción, clasificación, almacenamiento y distribución de alimentos.
La FAO y el BAV prevén realizar un programa instructivo, que incluya material informativo, talleres y charlas sobre la importancia de disminuir la pérdida y desperdicios de alimentos, combinando formación teórico-práctica, acompañamiento en terreno, seguimiento de la adopción de prácticas y sistematización de resultados.
Inicialmente, este programa está dirigido al personal dedicado a la manipulación, recepción, almacenamiento y distribución de alimentos en los Campamentos Transitorios, donde permanecen las personas víctimas de los terremotos, ubicados en Catia la Mar (Universidad Marítima del Caribe), en el estado La Guaira; y en Caracas, en la escuela Gran Colombia.
“Con este tipo de iniciativas, además de que contribuimos a combatir el hambre y promovemos la seguridad alimentaria; generamos conciencia en la población sobre la necesidad e importancia de reducir la pérdida y desperdicios de alimentos, de cara a las generaciones futuras. Las proyecciones apuntan que en 2050 la población mundial ronde los 10 000 millones de personas. Desde hoy debemos adoptar decisiones más adecuadas en cuanto a la forma en que gestionamos los alimentos”, señaló el Representante de FAO Venezuela, Alexis Bonte.
Por el buen aprovechamiento de los alimentos
Cifras oficiales de Banco Alimentar Venezuela indican que en 2025 se rescataron más de nueve toneladas de alimentos. Marianela Fernández, su presidenta, indicó que después de los terremotos, las operaciones del banco se incrementaron considerablemente. Señaló que, en el contexto del doblete sísmico, se recuperaron 2,3 toneladas.
“Este convenio que estamos poniendo en marcha con la FAO es muy importante, porque nos permitirá fortalecer el componente de formación y sensibilización sobre pérdida y desperdicio de alimentos, manipulación segura y aprovechamiento adecuado de los alimentos, trabajando directamente con las personas responsables de su manejo en las comunidades y espacios que atendemos”, dijo Fernández.
Es fundamental ampliar el alcance de los programas de formación orientados a la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos, fomentando una cultura de consumo consciente y responsable. Asimismo, es clave impulsar la recuperación de excedentes y el desarrollo de sistemas alimentarios circulares que promuevan el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles. De esta manera, contribuimos a construir un futuro más sostenible, resiliente e inclusivo, generando bienestar para las generaciones presentes y futuras, y asegurando que nadie se quede atrás.