Cada día desechamos suficientes alimentos como para preparar mil millones de platos, y al mismo tiempo dejamos que el 9 % de la humanidad pase hambre.
Estamos poniendo en peligro nuestro clima, nuestros ecosistemas y nuestra salud, además de amenazar nuestra capacidad para alimentarnos en el futuro.
Por ello, este año el Día Internacional de Cero Desechos pone el foco en el cada vez mayor desperdicio de alimentos y nos exhorta a cada uno de nosotros a actuar frente a esta crisis.
Los consumidores pueden lograr un gran impacto mediante pequeños cambios en sus hábitos de compra y cocina.
Los minoristas pueden optimizar sus operaciones y redistribuir los excedentes de alimentos.
Las ciudades pueden ampliar la separación de residuos orgánicos y reforzar el suministro para escuelas y hospitales.
Y los gobiernos nacionales pueden impulsar un cambio sistémico al hacer frente al desperdicio de alimentos en sus planes de acción climática y biodiversidad y forjar alianzas público-privadas.
A través de iniciativas como Food Waste Breakthrough y No Organic Waste, ambas lanzadas en el 30º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, podemos reducir a la mitad el desperdicio de alimentos de aquí a 2030, lograr una disminución de hasta un 7 % en sus emisiones de metano y construir sistemas alimentarios circulares y resilientes.
Además de proteger nuestro planeta, estas medidas crearán empleos verdes, reducirán la inseguridad alimentaria y el impacto climático y evitarán pérdidas económicas de hasta un billón de dólares de los Estados Unidos al año.
No podemos dar por sentados los alimentos.
Juntos, construyamos los sistemas alimentarios sin desechos que precisamos para sustentar a las personas y al planeta.